Directiva de Vida

Y cre贸 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre贸; var贸n y hembra los cre贸. |聽G茅nesis 1:27

Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.聽 | Juan 10:10

Aunque el sentimiento p煤blico se ha movido en una direcci贸n provida, notamos con tristeza que la ideolog铆a pro-aborto prevalece hoy en nuestro gobierno. La administraci贸n actual est谩 dirigida y atendida por quienes quieren legalizar los abortos en cualquier etapa del desarrollo fetal y quieren realizar abortos a expensas de los contribuyentes. La mayor铆a en ambas c谩maras del Congreso tienen puntos de vista a favor del aborto. La Corte Suprema, cuya infame decisi贸n de 1973 en Roe v. Wade despoj贸 a los no nacidos de la protecci贸n legal, contin煤a tratando el aborto electivo como un derecho constitucional fundamental, aunque ha mantenido como constitucionalmente permisibles algunas restricciones limitadas al aborto. El presidente dice que quiere reducir la 鈥渘ecesidad鈥 de aborto, un objetivo encomiable. Pero tambi茅n se ha comprometido a hacer que el aborto sea m谩s f谩cil y accesible mediante la eliminaci贸n de las leyes que proh铆ben la financiaci贸n del gobierno, que requieren per铆odos de espera para las mujeres que buscan abortos y notificaci贸n a los padres de los abortos realizados en menores. No se puede esperar razonablemente que la eliminaci贸n de estas importantes y efectivas leyes pro-vida haga m谩s que aumentar significativamente el n煤mero de abortos electivos mediante los cuales se apaga la vida de innumerables ni帽os antes del nacimiento. Nuestro compromiso con la santidad de la vida no es una cuesti贸n de lealtad partidista, porque reconocemos que en los treinta y seis a帽os desde Roe v. Wade, los funcionarios electos y las personas designadas de los dos principales partidos pol铆ticos han sido c贸mplices en dar sanci贸n legal a lo que el Papa Juan Pablo II describi贸 como “la cultura de la muerte”. Hacemos un llamado a todos los funcionarios de nuestro pa铆s, elegidos y designados, para proteger y servir a todos los miembros de nuestra sociedad, incluidos los m谩s marginados, sin voz y vulnerables entre nosotros.

Una cultura de la muerte inevitablemente abarata la vida en todas sus etapas y condiciones al promover la creencia de que las vidas que son imperfectas, inmaduras o inconvenientes son descartables. Como lo predijeron muchas personas clarividentes, el abaratamiento de la vida que comenz贸 con el aborto ahora ha hecho met谩stasis. Por ejemplo, la investigaci贸n destructiva de embriones humanos y su financiaci贸n p煤blica se promueven en nombre de la ciencia y en la causa del desarrollo de tratamientos y curas para enfermedades y lesiones. El presidente y muchos en el Congreso est谩n a favor de la expansi贸n de la investigaci贸n con embriones para incluir el financiamiento de los contribuyentes de la llamada “clonaci贸n terap茅utica”. Esto dar铆a lugar a la producci贸n industrial en masa de embriones humanos que se sacrificar谩n con el fin de producir l铆neas y tejidos de c茅lulas madre gen茅ticamente personalizados. En el otro extremo de la vida, un movimiento cada vez m谩s poderoso para promover el suicidio asistido y la eutanasia 鈥渧oluntaria鈥 amenaza la vida de las personas mayores y discapacitadas vulnerables. Las nociones eugen茅sicas como la doctrina de lebensunwertes Leben (鈥渧ida indigna de vida鈥) fueron presentadas por primera vez en la d茅cada de 1920 por intelectuales en los salones de 茅lite de Am茅rica y Europa. Enterrados durante mucho tiempo en la ignominia despu茅s de los horrores de mediados del siglo XX, han regresado de la tumba. La 煤nica diferencia es que ahora las doctrinas de los eugenistas se disfrazan con el lenguaje de la “libertad”, la “autonom铆a” y la “elecci贸n”.

Estaremos unidos e incansables en nuestros esfuerzos por hacer retroceder la licencia para matar que comenz贸 con el abandono de los no nacidos al aborto. Trabajaremos, como siempre lo hemos hecho, para brindar asistencia, consuelo y atenci贸n a las mujeres embarazadas que lo necesitan y a quienes han sido v铆ctimas del aborto, incluso mientras nos oponemos resueltamente a la noci贸n corrupta y degradante de que de alguna manera puede estar en el mejor inter茅s de las mujeres para someterse a la matanza deliberada de sus hijos por nacer. Nuestro mensaje es, y siempre ser谩, que la respuesta justa, humana y verdaderamente cristiana a los embarazos problem谩ticos es que todos amemos y cuidemos a la madre y al ni帽o por igual.

Un testimonio cristiano verdaderamente prof茅tico llamar谩 insistentemente a aquellos a quienes se ha confiado el poder temporal para que cumplan con la primera responsabilidad del gobierno: proteger a los d茅biles y vulnerables contra ataques violentos, y hacerlo sin favoritismos, parcialidades o discriminaci贸n. La Biblia nos manda a defender a los que no pueden defenderse a s铆 mismos, a hablar por aquellos que no pueden hablar por s铆 mismos. Por eso defendemos y hablamos por los no nacidos, los discapacitados y los dependientes. Lo que la Biblia y la luz de la raz贸n aclaran, debemos aclararlo. Debemos estar dispuestos a defender, incluso a riesgo y costo para nosotros y nuestras instituciones, la vida de nuestros hermanos y hermanas en cada etapa de desarrollo y en cada condici贸n.

Nuestra preocupaci贸n no se limita a nuestra propia naci贸n. En todo el mundo, somos testigos de casos de genocidio y “limpieza 茅tnica”, la falta de asistencia a quienes sufren como v铆ctimas inocentes de la guerra, el abandono y el abuso de los ni帽os, la explotaci贸n de trabajadores vulnerables, la trata sexual de ni帽as y j贸venes. las mujeres, el abandono de los ancianos, la opresi贸n y la discriminaci贸n racial, la persecuci贸n de creyentes de todas las religiones y la incapacidad de tomar las medidas necesarias para detener la propagaci贸n de enfermedades prevenibles como el SIDA. Vemos estas parodias como resultado de la misma p茅rdida del sentido de la dignidad de la persona humana y la santidad de la vida humana que impulsa la industria del aborto y los movimientos para el suicidio asistido, la eutanasia y la clonaci贸n humana para la investigaci贸n biom茅dica. Y entonces la nuestra es, como debe ser, una 茅tica verdaderamente consistente de amor y vida para todos los humanos en todas las circunstancias.