Directiva de justicia b铆blica

Una breve introducci贸n b铆blica a la “justicia”

Todo ser humano desea “justicia”. El t茅rmino puede referirse a varias cosas: los est谩ndares morales de la 鈥渏usticia鈥, las leyes que reflejan esas normas, las recompensas y castigos que estas exigen, o el sistema legal formal y las actividades judiciales que garantizan el ejercicio de estas normas. El desaf铆o continuo para cualquier sociedad es acordar el marco moral para su concepto de justicia. En los Estados Unidos parece que esto se reduce cada vez m谩s a un vago sentido de justicia y tolerancia, mientras que un conjunto anterior de convicciones compartidas basadas en valores judeocristianos contin煤a perdiendo terreno y siendo cuestionado. En tal situaci贸n, es importante que los cristianos tengan un sentido claro de la comprensi贸n b铆blica de la justicia: su base, las expectativas con respecto a la justicia para el pueblo de Dios y el mundo, y la esperanza de su plena manifestaci贸n.

La discusi贸n de la justicia en la Biblia debe comenzar con el reconocimiento de que, en 煤ltima instancia, est谩 arraigada en el car谩cter mismo de Dios. La justicia no es simplemente un ideal filos贸fico o una especie de punto de referencia establecido por consenso popular; es parte de la naturaleza de Dios, y por lo tanto est谩 entretejido en la creaci贸n misma y su gobierno soberano en la historia (Deut.32: 4; Sal.33: 4-5; 97: 1-6; 99: 4; Isa. 5:16; Jerem铆as 9:24) .1 Por consiguiente, violar la justicia es desafiar a la persona de Dios y contradecir el tejido moral del universo.

La Biblia no describe la justicia de Dios como algo fr铆amente imparcial o distante. Es inseparable de su amor y compasi贸n y es una expresi贸n del compromiso del pacto con su pueblo y con toda la humanidad como su Creador (脡xodo 34: 6-7; Jon. 4: 2). Tampoco la justicia divina es neutral. Se preocupa especialmente por aquellos que son vulnerables a la negligencia o al maltrato: los pobres, la viuda y el hu茅rfano y el extranjero (Deut. 10: 17-18; Sal. 146: 5-9; Provo 14:31).

La justicia de Dios, entonces, establece el est谩ndar para la justicia humana. Desde las primeras narraciones del G茅nesis, el pueblo de Dios reconoci贸 que hacer el bien es fundamental para su esencia (G茅nesis 18:25; Job 29: 12-17). En el antiguo Israel, esta justicia deb铆a concretarse en las leyes de la naci贸n y la vida de la naci贸n en su cultura (trato con los extranjeros), el lugar de trabajo (salarios justos, escalas honradas, trato humano de los trabajadores), tribunales (fallos equitativos sin soborno, con miras a proteger a los d茅biles) y su pol铆tica. Dios incluso se neg贸 a aceptar la adoraci贸n de su pueblo, si no mostraban justicia (Isa. 1: 10-20; 58: 1-14; [er. 7: 1-11; Am. 5: 21-24). Se esperaba la defensa y la promulgaci贸n de la justicia de cada israelita (G茅nesis 18: 18-19; [er, 9: 23-24; Ezequiel 18: 5-9; Miq. 6: 8), especialmente del liderazgo (Deut. 16: 18-20), en particular el rey. El rey deb铆a modelar las normas de Dios y era la persona clave para garantizar que el pa铆s cumpliera con la obligaci贸n moral de proporcionar justicia a todos, especialmente a aquellos de quienes se pod铆a aprovechar (Sal. 72; [er. 22: 1-3, 13-17). Las listas en estos pasajes de qu茅 hacer y las acciones a evitar ayudan a definir qu茅 es y qu茅 no es la justicia dentro de una comunidad.

Pero la Biblia tambi茅n es muy realista sobre las deficiencias humanas. Los seres humanos se explotan unos a otros y todos los pa铆ses experimentan corrupci贸n e injusticia en muchas 谩reas. Es por eso que el Antiguo Testamento predice un tipo diferente de mundo en el futuro. Por un lado, los profetas predijeron la venida de un rey, el Mes铆as, que gobernar铆a con justicia (Isa. 9: 7; 11: 1-5; 42: 1-4). Por otro lado, Dios un d铆a juzgar铆a a las naciones del mundo en su justicia y castigar铆a a los malvados (Sal. 96: 10-13; 98: 8-9). En otras palabras, la justicia que espera no se limita solo a su propia gente.

Con Jes煤s, ha llegado el Mes铆as. Muestra la misma preocupaci贸n por los d茅biles y los marginados: las mujeres y los ni帽os, los enfermos, los pecadores de todo tipo y los samaritanos. Jes煤s describir谩 su reino en el lenguaje del Antiguo Testamento de esa esperanza de un mundo justo y misericordioso (Mateo 11: 1-6; Lucas 4: 16-20), y la Iglesia primitiva captur贸 esta visi贸n de ayudarse unos a otros (Hechos 2: 42-47; 4: 32-35). Con demasiada frecuencia, los cristianos creen que la justicia de la que habla el Nuevo Testamento tiene que ver solo con la posici贸n espiritual ante Dios arraigada en la confesi贸n de fe en la muerte en sacrificio de Jes煤s. Si bien esta creencia es un principio fundamental del cristianismo, como en el Antiguo Testamento, la relaci贸n correcta con Dios es inseparable del tratamiento adecuado de los dem谩s. Es decir, la justicia ante Dios requiere, y no tiene sentido sin ella, justicia y misericordia hacia los dem谩s, especialmente los vulnerables. Este es el fruto de justicia dado a los creyentes (Fil. 1: 9-11; 1Tim. 6:11; 2 Tim. 3: 16-17; Js. 1-3; 1 Ped. 2:24). Los cristianos contin煤an anhelando el d铆a del regreso de Cristo y el establecimiento de la justicia definitiva de la que habla el Antiguo Testamento y la primera venida de Jes煤s solo nos ha dado un vistazo (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 19:11).

1 El n煤mero limitado de pasajes que se citan es indicativo de muchos m谩s. Vulnerables a la negligencia o al maltrato: el pobre, la viuda y el hu茅rfano y el extranjero (Deut. 10: 17-18; Sal. 146: 5-9; Prov. 14:31).